- 2022Muere Maty
- 2023Empiezo mis memorias de Maty
- 2025Abro el taller al público
Tal vez te pasa como a mí, que no te quedan muchos testigos vivos de cosas que no te querés olvidar. Te cuento un poco cómo surgió este taller. Escribí esto:
Mi hermano mayor, Matías, se murió de cáncer a sus cuarenta y dos años en Melbourne, Australia. Esto pasó hace tres años, más o menos, en octubre de 2022. Dos meses después nació mi segunda hija. Maty se había radicado allí hace pila con su pareja australiana, y tuvieron dos hijos, que tenían cinco y tres años cuando Maty murió. Ahora tienen ocho y cinco.
La verdad es que eran muy chicos cuando Maty se murió y no llegaron a conocerlo. Es más, no sé si el más chico se acordará mucho de él. Y lo que hayan conocido de Maty, en situación de enfermedad y de cáncer, era un Maty muy diferente al que siempre fue. Maty sano era una maravilla. Con sus sombras, pero bueno, la verdad es que era una persona muy importante para mí.
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Es importante para mí que él esté presente de alguna forma en la vida de sus hijos, y participar de eso, porque siento que soy una persona que tiene información que ninguna otra persona tiene, y siento una responsabilidad en hacérsela llegar. Ahora son chiquitos, y se me ocurrió esta forma: mandarles postales con anécdotas de mi hermano de cuando tenía ocho años, o de cuando tenía cinco. Y más adelante les enviaré lo que estoy escribiendo a partir de las postales: me acuerdo de otras cosas y les escribo. Si no son adecuadas para ahora, ya les llegarán cuando sean adolescentes, busquen para atrás y quieran tener una idea de Maty. Espero tener muy avanzado este proyecto.
A mí me gustaría que ellos conocieran algo de su lado uruguayo y que la historia de mi hermano esté presente en sus vidas de alguna forma. No quedan muchos adultos testigos de nuestra infancia. Más bien estamos un poco en el horno, porque de algunas cosas soy la única viva. Y yo me voy olvidando de los detalles.
No ha sido fácil sentarme a escribir y describir cosas de Matías. Y cuando por fin lo hice, casi tres años después de que se murió, me di cuenta de que la historia de Maty es también mi historia. Así que dos por uno: estas memorias también quedarán para mis hijos, y esto, la verdad, me llena de satisfacción.
Recordar lleva tiempo, y hacerlo en grupo es una buena excusa para comprometerme a hacerlo, a no dejarlo para atrás, a que sea una prioridad. Y también para entender que, sea lo que sea que dibuje, servirá de algo para que mis sobrinos sepan cómo fue la infancia de Maty. Porque no importa si es en detalle, si está bien contado, si es realmente fiel: lo que yo cuente va a ser lo que ellos van a tener sobre su padre antes de que su mamá lo conociera. Porque, claro, ella les puede contar a partir de que lo conoció, pero antes hay un vacío.
También me servirá a mí misma para poder interpretar mis recuerdos y colocarlos en las cajitas adecuadas. Es un proceso constructivo, aunque sea un proceso hacia atrás. Porque ponés los recuerdos en las cajitas correctas, y eso es muy satisfactorio. Te queda como un orgullo del camino recorrido a través del dibujo, a través de escribir las anécdotas, a través del tiempo que uno le dedica al proyecto. Creo que eso es lo más importante de este taller: sentirse con la responsabilidad colmada, con las expectativas alcanzadas.
A mí me hubiese encantado ir a un taller como este cuando Maty estaba enfermo.